martes, 7 de julio de 2015

PORQUE NADIE HABLA DE CHINA ?

La enérgica respuesta de China al derrumbe de las acciones socava su compromiso de permitir que el mercado juegue un papel decisivo en la economía y corre el riesgo de afianzar la creencia de los inversionistas de que Beijing siempre los rescatará.
 
Durante un tenso fin de semana, el gobierno lanzó varias medidas para frenar la ola de ventas que en las últimas tres semanas había provocado una caída de 29% en el Índice Compuesto de Shanghai. Firmas de corretaje, gestores de fondos y un brazo de inversión del gobierno se comprometieron a comprar acciones. Las nuevas emisiones de renta variable fueron suspendidas, se elevaron los límites de compra para los extranjeros y el banco central prometió proveer más fondos para que los inversionistas adquieran acciones a crédito.
 
Este aluvión de medidas puede contener el pánico en el corto plazo, pero algunos economistas advierten que si no se aplican con cuidado podrían alimentar otra burbuja, aunque la actual se desinfle. Los inversionistas, dicen los expertos, pueden llegar a la conclusión de que Beijing terminará rescatándolos aunque hagan inversiones imprudentes.
 
Ayer, el Índice Compuesto de Shanghai abrió con un alza de 7,8%, lo que dio la impresión de que la ofensiva del gobierno levantaría las acciones. No obstante, el indicador pasó parte de la jornada en territorio negativo para cerrar apenas 2,4% por encima de la cotización del viernes.
 
Las acciones chinas, no obstante, han cedido 72% de los avances que habían conseguido este año. En los mercados de materias primas, esto magnificó los temores de los inversionistas sobre una menor demanda de China, lo que provocó el lunes un descenso de 5%, a 412,51 puntos, del índice S&P GSCI, que sigue una canasta de bienes básicos. Se trata de la caída más pronunciada desde noviembre y el nivel más bajo desde abril.
 
Algunos economistas dicen que el gobierno chino puede haber reaccionado exageradamente ya que el riesgo que la caída de las acciones representa para su economía y sistema financiero es bajo y nada comparable con la volatilidad desencadenada por la crisis financiera de 2008, que llevó a la Reserva Federal de Estados Unidos a emplear todos sus recursos. “Probablemente entraron en pánico”, dice Klaus Baader, economista de Société Générale  SA “Un mercado en el que intervienen las autoridades es muy peligroso. Si el mercado quiere corregirse y usted se mete en medio, genera inestabilidad”.
 
Las acciones de la Bolsa de Shanghai acumulan un alza de 50% desde el inicio del mercado alcista y han subido 17% en lo que va del año. Los inversionistas del mercado de renta variable constituyen un pequeño segmento de la sociedad china; los bancos no están enormemente expuestos y muchos de los que se endeudaron para comprar acciones son personas ricas, lo que hace poco probable un colapso del gasto de los consumidores, señalan economistas. “China necesita fortalecer primero su supervisión del financiamiento para compras de acciones a crédito, sobre todo aquellos que están fuera del control regulatorio”, asevera Dongming Xie, economista de OCBC Bank. “Luego tiene que impulsar el crecimiento económico, el verdadero pilar de un mercado bursátil saludable”.
 
El drástico esfuerzo hecho por China para frenar la ola de ventas después de haber fomentado el alza del mercado puede haber estado motivado por su deseo de mostrarse en firme control de la economía, dijeron algunos observadores. “Muchos dicen que es un riesgo sistémico”, recalca Zhang Yidong, estratega jefe de Industrial Securities Ltd. “Creo que es más un riesgo político. Las principales autoridades temen que la pronunciada caída pueda llevar a un malestar social”.
 
El derrumbe pone también en riesgo el intento de China por crear un mercado bursátil bien capitalizado que permita a las agobiadas empresas estatales reemplazar deuda con acciones.
Gran parte de los fondos canalizados hacia el mercado podrían terminar expandiendo la propiedad gubernamental, porque es probable que muchas compras se orienten a acciones de empresas estatales.
Asimismo, la decisión del banco central, que indirectamente ayuda a los inversionistas a comprar acciones a crédito, podría agudizar el riesgo de este tipo de financiamiento, algo que las autoridades habían tratado de restringir antes de que el mercado se desplomara, dicen economistas.
 
Si los mercados siguen cayendo, China podría ordenar a las empresas estatales comprar más acciones propias y el banco central podría inyectar más fondos para la compra de renta variable, según economistas. Tampoco puede descartarse otro recorte de tasas y una reducción de los requisitos de capital de los bancos para que puedan otorgar más préstamos.
 
La campaña de Beijing por hacer que sus mercados sean más atractivos para los inversionistas internacionales y posicionar al yuan como moneda internacional puede haber sufrido un revés, dicen algunos. “Necesitan tener un mercado que sea razonablemente transparente, que siga las reglas que sigue la mayoría de los mercados, sin intervención de las autoridades”, afirma Baader. “Esto destruye la confianza en el mercado y causa un daño duradero al esfuerzo de atraer capital internacional”.