viernes, 17 de octubre de 2014

QUE SUCEDE CON EL PETROLEO

La sobreoferta mundial de petróleo y una demanda que no crece al mismo ritmo han mantenido la tendencia descendente de los precios del petróleo, que el miércoles llegaron a sus niveles más bajos de los últimos cuatro meses tanto en el Brent, el valor de referencia global, como el West Texas Intermediate, el referente en el mercado estadounidense.
 
Una demanda global debilitada por el estancamiento económico de la zona euro y la desaceleración de China y otras economías emergentes se han combinado con una ola de crudo que proviene principalmente de la nueva producción de Estados Unidos para amenazar la estabilidad de algunos países y lanzar un salvavidas económico a otros. Con el WTI que ayer cerró a US$81,78 en Nueva York (llegó a caer hasta US$80,01) y el Brent a US$83,789 (el más bajo desde noviembre de 2010), algunos analistas predicen que el WTI caerá hasta US$72 por barril.
 
Países cuyas economías tienen una fuerte dependencia del petróleo, como Rusia, Irán y Venezuela, ya sienten el impacto. La demanda global está estancada y la Agencia Internacional de Energía proyectó la semana pasada que la demanda de petróleo durante este año crecerá a su menor nivel en cinco años.
Sin embargo la producción de petróleo sigue en un nivel alto. En EE.UU., la fracturación hidráulica ha desatado un nuevo torrente de crudo que inunda el mercado. Se prevé que la producción estadounidense vuelva a aumentar este año, señala Ed Morse, director global de investigación de materias primas de Citigroup Inc. 
 
El descenso en los precios, sin embargo, podría desacelerar el crecimiento del año próximo.
La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), que controla alrededor de un tercio del suministro global, no se ha mostrado dispuesta a reducir la producción. Arabia Saudita desea conservar cuota de mercado aunque signifique precios más bajos, una postura polémica abordada el martes en una inusual carta pública del príncipe y célebre inversionista saudita Al-Waleed bin Talal al ministro de petróleo del reino. Irán dio señales de que también aceptaría precios menores.
 
Las posibles consecuencias económicas y sociales varían en todo el mundo. Algunos economistas advierten que, aunque la caída en el precio del combustible deja más dinero en los bolsillos de las personas y por ende apuntala el consumo, el impacto sobre EE.UU. y Europa puede ser negativo puesto que una de las mayores razones detrás de la caída del crudo es el enfriamiento de la economía global. “Si no tenemos mercados a los cuales vender nuestras exportaciones, eso arrastrará a la economía aunque los consumidores tengan un poco más tras comprar gasolina”, señala James Hamilton, profesor de Economía de la Universidad de California en San Diego.